EL COMIENZO DE
NUESTRA HISTORIA.
Hace más de un siglo comenzó una historia profundamente conectada con Machachi, su naturaleza y su gente.
Viaja al corazón de los Andes ecuatorianos y descubre cómo la naturaleza, el tiempo y la tierra crearon un agua mineral que nace con sus propias burbujas.
Agua, roca, minerales y origen volcánico se encuentran durante un proceso natural que termina en algo que sí puedes sentir: su sabor, sus burbujas y su refrescancia.
Este es el viaje de Güitig.
Uno que la naturaleza lleva perfeccionando desde mucho antes que nosotros.
En las alturas del Cotopaxi comienza el recorrido del agua que dará origen a Güitig.
Al caer sobre los páramos, el agua se filtra lentamente entre las capas de roca volcánica y se abre camino hacia las profundidades.
Durante su recorrido bajo tierra, el agua entra en contacto con las rocas y adquiere naturalmente minerales como calcio, magnesio y sodio.
En las profundidades, el agua entra en contacto con CO₂ de origen volcánico, que se disuelve naturalmente en ella y da origen a sus burbujas.
El agua, ahora mineralizada y naturalmente gasificada, se acumula en los acuíferos subterráneos.
El agua emerge naturalmente en los manantiales de Tesalia, en Machachi, conservando los minerales y las burbujas que adquirió durante su recorrido.
Desde 1904, el propósito del embotellado es conservar las características que
hacen de Güitig lo que es.
Hace más de un siglo comenzó una historia profundamente conectada con Machachi, su naturaleza y su gente.
Hace más de un siglo comenzó una historia profundamente conectada con Machachi, su naturaleza y su gente.
Descubre una nueva etapa en la historia de GÜITIG.
Una nueva presentación en la evolución de la marca.
Una nueva etapa en la identidad visual de GÜITIG.
Una conexión natural y volcánica desde el alma de los Andes.
Descubre el portafolio de sabores de GÜITIG.
Ya conoces dónde comienza la historia. Ahora descubre todas las formas de disfrutarla. Desde su origen en los Andes ecuatorianos hasta cada momento alrededor de una mesa, Güitig lleva consigo una historia que comenzó mucho antes de abrir la botella.